miércoles, 19 de julio de 2017

Primeras impresiones de un hombre en la sala de autopsias, Boris Rozas




Fotomatón
II
" De brazos cruzados ante la inapetencia
del que se siente poeta
entre edificios huecos, 
nunca he querido llevar relojes
que intervinieran mi mal llevada
soberanía, nunca he querido portar anillos
que no encajaran en los corazones,
declaré mi amor
a los cuatro vientos que quisieron
escucharme, proclamando
mi vida en verso
antes de ser alguien."

Boris Rozas es un gran poeta, que ha llegado a mi de la mano de Universo la Maga y de él mismo. En esta nueva etapa en la que me estoy atreviendo a reseñar poemarios, me encuentro ante la esencia del hombre, ser de intelecto único, que intenta con sus versos retratarse ante los demás como el poeta que es: ..."me siento juguete parcialmente desechado tras horas y horas de recreación, ráfaga de luz ultravioleta disimulada entre versos requebrados por el padre tiempo, extremo súcubo que arrancaba mis hojas en blanco"...;  en este libro de poemas Boris Rozas divide sus poemas en títulos que te sugieren lo que nos cuenta en sus versos, desgranados uno a uno, como cuentas de rosario: Fotomatón, Tom Collins, Radicales libres, Estación Europa, Mudanza, ...
Todos ellos nos acercan, al poeta en sus viajes, en sus amores y desamores, intuyendo el dolor o la nostalgia, de un lugar, de una ruptura. La esperanza en un mundo sin ella, irrumpe entre sus versos, como necesidad vital: "Tan hermosa la luz que invade tus mañanas despiertas ..."; la necesidad de enseñarnos lugares, vistos con ojos de poeta, alarga el viaje en el tiempo de hombres en lugares llenos de otras historias: Berlín, Auschwitz, Saint-Maló, Londres,... 
El poeta siente, se identifica como tal:  "Dejo de ser un ser vivo para emplazarme al olvido que supone la desgracia de ser vocero de corazones en eterno duelo,...", "...me siento desliz topográfico incubado en el vientre de una madre sin maña"...
Por último decir que hay poemas que te hacen sonreir, porque conectan con tu propio yo, y ahí es donde reivindicas tu alma de poeta;  "Doscientas rupturas y pico después permanecen junto a nosotros, el perfume del instante que precede a la pelea de almohadas,..."

Un placer encontrarme con la poesía de Boris Rozas, espero que os guste."

MJ


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martes, 11 de julio de 2017

El puente de una sola orilla, Piluca Ruiz

"- En la vida, la mayoría de nosotros caminamos por un puente que solo tiene una orilla. Yo camino por mi puente de una sola orilla porque al otro lado no esta Sebastián. Ni en el extremo opuesto a la orilla de tu puente está Paulina ni en el suyo la está esperando el Celes. Pero tu y yo, Mauricio, lo sabemos y, libremente, hemos escogido nuestro puente. Ella no. Nosotros caminamos con cuidado, despacio, sin acercarnos al otro lado porque sabemos que daríamos un paso en falso y caeríamos en el vacío. Por el contrario ella camina tranquila y segura. Ciega en su ignorancia. Y tu, no puedes de repente , abrirle los ojos y dejarla al borde del abismo porque perdería el equilibrio y se precipitaría en la nada. tú debes estar al otro lado de su puente, construirle la orilla que le falta y aguardarla. Dejala que siga caminando confiada. Aprovecha el trayecto para quitarle al Celes de la cabeza y que sea a tí a quién busque en la otra orilla. Cuando sea ella la que te escoja, entonces ya podrás matar al Celes."




Piluca Ruiz, en esta novela, nos engaña descaradamente, con un recurso literario magnífico. En la primera parte de la novela nos introduce en la vida y pensamiento de Mauricio, de forma pertinaz, casi machacona; y se nos olvida lo que piensan y sienten los demás personajes, todo lo vemos desde su perspectiva y aunque no entendemos porque no nos desvela otras vidas, otros sentimientos, cuando empezamos a leer la segunda parte de la novela comprendemos que en la vida no nos podemos fiar de nuestra visión unívoca de las cosas.
Mientras leía la novela no podía dejar de pensar en Paulina, en su empeño en no olvidar a su novio muerto en el inicio del relato. Me revelaba como mujer cuando no se dejaba llevar por sus sentimientos hacia Mauricio, pero inesperadamente todo en la trama de la novela da un vuelco, y se convierte en una sucesión de acontecimientos, que dan sentido a esos silencios, a esos cambios de humor, a esas sutilezas bien enmascaradas por la escritora en forma de ausencias, todo ello da sentido a la novela y la hace grande.
Enmarcada en una España de posguerra, en la que no se detallan grandes hazañas, sino que se describen unas vidas marcadas por las ausencias:  del Celes, de la madre de Paulina, ... el paso de la niñez a la edad adulta intentando no perder esa magia y justificando ciertos comportamientos con la falta terrible de sinceridad, engañados con la búsqueda del amor ideal, y perdiendo en el camino "amores verdaderos" plenos de  nostalgia y sensibilidad. 
No conocía a esta escritora y Universo la Maga, me ha dado la oportunidad de leerla y apreciar su obra, espero que os guste.

MJ






lunes, 26 de junio de 2017

Con la llegada de la sangre. Octavio Gómez Milián

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Ateca

Junto a la estación.
Aliento de luna que muere.
Te esperé hasta que crecieron
las hierbas en la casa del hombre 
que movía las agujas.
No hubo más trenes.

Cuando no queda nadie


Amor

Duermes, en tus ojos se cierra
todo el abismo de mi vida,
respiro lo que tú no respiras.
Al besarte limpias mis labios 
de muerte.

Recreo

Cada día espero
que la boca abierta de la niebla
se alimente de este cuerpo interino.
Devora todo lo que dejo
que devore.

Estación

Te esperé alimentándome
de insectos que se alimentaban de mí.

Con la llegada de la sangre


Cuando queremos hablar de poesía contemporánea, hablamos de amistad dice Luis Othoniel Rosa, en su blog sobre reseñas de poesía, y también dice que "el poeta no sólo escribe versos en su torre de marfil, sino que domina todos los aspectos del proceso (diseño del libro, impresión, presentación y lectura)" y yo estoy totalmente de acuerdo con él y así es en el caso de Octavio Gómez Milián. En este poemario Octavio deja su torre de marfil y se manifiesta en su cotidianidad, impregnada de poesía. 
He seleccionado estos poemas porque me recuerdan al poeta- compañero, al que admiro a diario:  el amor por su pareja, los recreos de "interinos" compartidos, la estación de Ateca, Ateca como refugio eterno. 
Los poemas de Octavio, son como pequeños relatos, encajados entre versos. 
La poesía elige la palabra exacta y la convierte en sentimiento, es la esencia de si misma; el poeta expresa en cada verso, lo íntimo, lo genuino, la verdad,...aquello que nos hace libres. 
La poesía hay que leerla, saborearla, dejarse llevar, ... y en esta ocasión con Octavio como poeta oírla de su boca. Me encanta. 

MJ





domingo, 11 de junio de 2017

SIN CRITERIO. Áurea L. Lamela


"- Como pasa siempre, no le puedes gustar a todo el mundo: el que llega a estos puestos tiene sus enemigos, pero nada tan serio como para llegar a esto. Desde mi punto de vista, y sin querer meterme en su trabajo, yo pensaría en un indignado de estos, que va por libre y que culpa a los políticos de la crisis. Y que se está tomando una revancha. Es más, andense con cuidado, porque puede ser el primero de más casos. No acaban de tomar conciencia de que cada uno en su medida ha contribuido a esta desgraciada crisis. Coches, pisos, casas, vacaciones en lugares remotos. No se daban cuenta de que eso no es gratis. Y hay que tener sentido común. A nadie le importó endeudarse; y no, no se preguntaban si podían pagar o no. A vivir bien y ya está (...). Y ahora, cuando llegan las duras, todo son antisistema y arremeten contra los políticos. yo iría por ahí. Buscaría a algún resentido, un perdedor."

"Muchas veces tuvo presente que Verónica se merecía un escarmiento. Y en un principio  la borró para siempre de su vida. De su pasado. No había sido nunca su amiga; lo decía o lo sentía. Un amigo no te falla y si te falla; no es u amigo. Otra cosa que también le dolía, como su marido y su tío se habían dejado engatusar y no la habían protegido. "


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Sin criterio, la tercera novela de Áurea L. Lamela es una historia de corrupción, enmarcada en la España actual, y en una ciudad de provincias, Lugo. La investigación del proceso criminal de la directora General de Función Pública, nos lleva a seguir las pesquisas de otro crimen del pasado que esta conectado con el de Verónica. Un entramado de pasiones:  la envidia, el deseo de venganza, la lujuria y sobre todo la avaricia, forman una tela de araña en la que van cayendo los personajes relacionados con la trama urbanística. organizada por una asociación ecologista disfrazada de legalidad. 
El reflejo psicológico de los distintos personajes en la novela, va unido a la descripción de una sociedad, la nuestra, llena de  pequeñas corruptelas a las que no damos importancia y que nos envuelven día a día, creando falacias encadenadas, que nos llevan a no valorar la VERDAD;  y en la que el valor de la VIDA se pierde, frente a la muerte como algo finito: "quitar a alguien de en medio " cuando no nos cae bien, nos molesta, nos irrita, o nos impide prosperar, es en definitiva no dar valor a una vida que es la única que tenemos.
Una novela cargada de personajes interesantes, que dan vida a nuestros compañeros de trabajo, amigos o familia, ...dando pié con su dosis de realidad a imaginarnos, en nuestro entorno la mentira en que la que vivimos.

MJ

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jueves, 18 de mayo de 2017

Pensión Leonardo, Rosa Ribas

"(...) Daniel estudiaba cuando el ruido en el bar era una mezcla de discusiones de fútbol y discusiones de cartas, de voces de la tele y de las protestas de alguno que quería escuchar lo que decían. Se le unían el estrépito de la cafetera, los golpes de los vasos y tazas, de las fichas de dominó, de las sillas arrastradas.
-¿De verdad te enteras de lo que pone en los libros?
-Si, lo que no soporto es el silencio
(...)
Me contó entonces que , al cumplir los doce años, su padre lo puso a cuidad las vacas. Pasaba días enteros en el monte, solo por completo con los dos perros y con el ganado que tenía que llevar a los pastos. Por la noche dormía en las cabañas repartidas por la zona.(...)
Dejaba libros en las cabañas, de literatura y de historia, también cuadernos de ejercicios de aritmética y geometría.
- Una vez los civiles se presentaron en casa de mis padres porque habían entrado a inspeccionar una cabañas y les había extrañado que hubiera libros en el interior. Como sabían que yo pastoreaba por la zona, pensaron que eran míos y que los había olvidado.
- ¿Y qué pasó?
- Mi padre les dijo a los civiles que me preparaba para sacarme el bachillerato. Los guardias lo creyeron porque traían como pruebas unos libros de matemáticas. El problema es que yo también me lo creí, y cuando se fueron, le dije a mi padre que me podría sacar ya el bachillerato si quisiera, que ya estaba preparado. Me dió una paliza tremenda. Si mi madre no lo hubiera parado, creo que me habría dejado lisiado. Después fue a la cabaña, cogió todos los libros y los tiró al río. "Que los lean los peces", sentenció."



La novela de Rosa Ribas, Pensión Leonardo, escrita en primera persona, recuerda una posguerra llena de carencias y de esperanza, tras una guerra civil, cruel y despiadada, que dejó divididas no sólo a España sino también a las familias y una realidad de mutilación y dolor, que nunca olvidaron los que la vivieron. 
La protagonista de la novela, Lali, una niña de doce años, relata con una naturalidad apabullante, la vida en la pensión de sus padres, en la escuela, en las calles con sus amigos, ... la vida en un barrio de Barcelona, donde los personajes que van apareciendo en la pensión aportan al relato una visión de esa época muy completa, de la que se enriquece la principal protagonista y con ella, los que leemos la novela. 
Rosa Ribas es una escritora comprometida, no hace tanto que publicó su primera novela, y se siente inmigrante en un país de emigrantes; esa característica la lleva a contar las historias como si ella misma las viviera, y en la pensión de Barcelona en la que los padres de Lali, se instalan después de la guerra, los que aparecen por allí son viajeros, personas que huyen de si mismos o que buscan un lugar que los acoja, que  llene sus vidas de otras vidas.
Una novela, que contagia el placer de observar lo cotidiano, de saborear la amistad, de mimar la realidad. Un final sorprendente, que cierra el círculo de odio y violencia, impregnado en los hombres que no conocen la palabra libertad.
MJ

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sábado, 29 de abril de 2017

Todo esto te daré, Dolores Redondo. Premio planeta 2016

"Manuel la miró aún asombrado. Era cierto, Caterina sabía como nadie cuál era su lugar que le correspondía y había luchado con todas sus fuerzas para defenderlo. Encarnaba como pocos el espíritu de los príncipes del mundo, capaz, como decía Nogueira, de salir siempre airosa de entre el mayor de los montones de podredumbre. Actriz donde las hubiera, la evocó secándose las lágrimas tras cruzarse con su marido el día en que la saludó por primera vez, o aquel retazo de conversación que había alcanzado a escuchar en el invernadero entre Vicente y ella. Teatro, una actuación magistralmente orquestada para crear el efecto deseado; hasta había tenido el aplomo de hacerle reconocer que la había escuchado."

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Como era de imaginar, después de leer la Trilogía del Baztán, la última novela de Dolores Redondo, es una historia intrigante, entretenida, bien documentada, y muy bien escrita. No deja al lector ningún resquicio a la imaginación, va llevándolo con suma pericia por donde ella quiere, presenta la tragedia de la familia de Álvaro como algo sobrenatural, que nos lleva a creer que las desgracias van unidas a la fortuna o a la adversidad, pero al final del relato la verdad surge como las flores en el bolsillo de Manuel, olorosas y naturales. Las descripciones de la Ribeira Sacra, del pazo, de la bodega,  de los jardines,... enamoran al lector, tanto como a la autora: todos nosotros nos quedaríamos a vivir con Manuel en aquella tierra llena de olores y sabores indescriptibles.
Todo esto te daré, es una novela en la que se describe, como su título indica, la ambición, la lucha por mantener el poder y la maldad humana en su estado más primigenio, como cuando Dios en el paraíso habla con Caín y le pregunta dónde está su hermano Abel, y él se avergüenza y reconoce que lo ha matado. Un premio planeta merecidísimo. 
MJ



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domingo, 23 de abril de 2017

Día de Libro 2017: Recuerdos agradables del Día del Libro 2016


El día del libro de este año, me ha pasado un poco desapercibido por estar de viaje por tierras francesas, algunas de mis reseñas de libros de este año son de autores franceses o que escriben en francés (Marguerite Yourcenar, M. Duras, Milan Kundera, Pierre Lemaitre, Jean Echenoz, Anna Gavalda, Emmanuelle Carrêre...) y quiero recomendar algún otro autor francés que estoy descubriendo además de recordar los clásicos que me ayudaron a ver la vida de otra manera en mi adolescencia y mi juventud. He aquí un homenaje a la literatura francesa que yo conozco o recuerdo de haber leído en mis años de Bachiller y primeros años de universidad.
MJ




  Espléndida recopilación de autores y obras de la literatura francesa en este blog. 


Realismo
A Honoré de Balzac se le considera un autor puente entre las dos corrientes, la romántica y la realista.  Pero su disposición materialista, observación minuciosa y preocupación por el detalle, le convierten en el primer realista. Su ambiciosa obra La comedia humana, escrita en veinte años, consta de novelas y relatos breves. 
Entre los grandes escritores realistas franceses figuran Stendhal, Gustave Flaubert y Prosper Mérimée. La aguda percepción psicológica de Stendhal se anticipó a los novelistas psicológicos modernos y fue reconocida y alabada por Balzac. Las novelas principales de Stendhal son La Cartuja de Parma (1839) y Rojo y negro (1830). El ejemplo más claro del realismo meticuloso de Flaubert lo tenemos en Madame Bovary (1857). Su técnica es sutil y sus resultados sublimes; los personajes y las situaciones van creciendo ante el lector a través de una acumulación gradual de detalles cuidadosamente observados y presentados por el autor. A pesar de tener ciertas cualidades románticas, a Mérimée puede considerarse como realista por el retrato psicológico de sus personajes. (...)

Naturalismo
(...)
El naturalismo fue adoptado como principio fundamental y técnica literaria por Émile Zola, el escritor más significativo de este movimiento. Usaba el término en particular, para describir el contenido y propósito de sus novelas, que se caracterizaban por el determinismo histórico formulado por Taine. La técnica literaria de Zola se ve claramente en La taberna (1877), Nana (1880), y Germinal (1885). Fue tan extrema la influencia de su técnica que en 1887 Edmond de Goncourt y Daudet, junto con cinco discípulos del mismo Zola, formaron un grupo de oposición responsable por medio de un manifiesto contra la novela de Zola La Tierra (1888). También se opuso a Zola el escritor Paul Bourget, famoso por su novela El discípulo (1889) que daba más importancia a la motivación psicológica que a la ambiental, un aspecto del naturalismo ignorado por Zola. En el campo del relato breve, el escritor naturalista más importante fue Guy de Maupassant, cuyas obras incluyen las colecciones Mademoiselle Fifí (1882) y Cuentos de día y de noche (1885), así como varias novelas; como escritor de relatos breves, Maupassant, cuyo maestro literario fue Flaubert, no tiene igual. (...)
Anatole France tenía una visión social parecida, en cierto modo, a la de Zola, pero él utilizó la ironía en su expresión. Sus obras más características son, quizás, la novela corta realista, El caso Crainqueville (1901), y sus fantasías satíricas La isla de los pingüinos (1908) y La rebelión de los ángeles (1914). 

El siglo XX
La literatura en Francia en el siglo XX se ha visto profundamente afectada por los cambios que han conmovido a toda la vida cultural de la nación. A los impulsos innovadores del simbolismo, se añadieron grandes influencias foráneas, como por ejemplo, la danza moderna introducida por la bailarina estadounidense Isadora Duncan y el ballet ruso, la música del compositor ruso Ígor Stravinski, el arte primitivo y, en literatura, el impacto que produjo el novelista Fiódor Dostoievski y, un poco más tarde, el novelista irlandés James Joyce. Las tendencias se compenetraron tanto, y los cambios fueron tan rápidos, que es necesario que los veamos desde la perspectiva del tiempo para comprenderlos bien.
  
Algunos individualistas
Por el camino de Swann (1913), de Marcel Proust, volumen primero de En busca del tiempo perdido, se considera generalmente, una de la mejores novelas psicológicas de todos los tiempos. Romain Rolland, cuya obra más famosa, Jean Christophe, apareció en diez volúmenes entre 1904 y 1912, pasó la I Guerra Mundial en Suiza, escribiendo llamamientos pacifistas. Sus ideas sobre la guerra están contenidas en su novela Clérambault: historia de una conciencia libre durante la guerra (1920). El inmoralista (1902) de André Gide expresaba la convicción de que, mientras la libertad en sí misma es admirable, la aceptación de las responsabilidades requeridas por la libertad es difícil, tema que llevó aún más lejos en La puerta estrecha (1909). La obra de Gide se distinguió por su independencia en el pensamiento y la expresión. La famosa novela Jean Barois (1913), de Roger Martin du Gard, es un estudio sobre el conflicto existente entre el entorno místico y la mente científica del siglo XIX. 
Jean Cocteau, trabajó en diferentes campos artísticos, y fue el autor, entre muchas otras obras, de el libro de poemas Canto llano (1923), de la novela Los hijos terribles (1929), de la obra de teatro La máquina infernal (1934), de la película La sangre de un poeta (1930), de crítica, así como de ballets. 
Jean Giraudoux llamó la atención en un principio por sus narraciones realistas de la vida provinciana francesa (Los Provinciales, 1909). 
Jules Romains empezó escribiendo teatro pero luego se pasó a la novela. En Los hombres de buena voluntad (27 volúmenes, 1932-1947), intentó condensar la vida moderna francesa al completo. Escribe sobre la doctrina llamada unanimismo, teoría según la cual el individuo y la sociedad son un todo. La novela de Jules Romains retrata el alma colectiva de la sociedad. 
Guillaume Apollinaire fue escritor y poeta de manifiestos culturales. Su obra Los pintores cubistas (1913) sirvió de instrumento para establecer la escuela cubista de pintura. Sus volúmenes de poemas Alcoholes (1913) y Caligramas (1918) fueron muy populares entre los surrealistas, grupo en el que influyó de manera notable. 
Debido a su gran éxito popular y a su extraordinaria productividad (publicó un total de ochenta volúmenes), Colette (Sidonie Gabrielle Colette) tardó mucho en ser reconocida. El valor literario de sus escritos fue finalmente reconocido en Francia por Marcel Proust y André Gide. El estilo de novelas como Chéri (1920) y Gigi (1945) es muy elegante, y su aguda percepción la une a los grandes realistas psicológicos del mundo literario.
  
La I Guerra Mundial
El relato realista de la I Guerra Mundial en El fuego (1916) de Henri Barbusse inspiró Las cruces de madera (1919) de Roland Dorgelès, precursores de los libros antibélicos de finales de la década de 1920 que aparecen no sólo en Francia, sino también en Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. El ensayista André Maurois escribió sobre la guerra en clave de humor en Los silencios del coronel Bramble (1918). Más tarde fue uno de los primeros en escribir biografías noveladas como Ariel, o la vida de Shelley (1923). La suave ironía con la que el cirujano Georges Duhamel trató el tema bélico en Vida de mártires (1917) le separó tanto de aquéllos que veían la guerra como una experiencia gloriosa como de los que sólo veían el horror. En sus últimas novelas Duhamel se convirtió en cronista de la Francia burguesa. Todos los horrores de la I Guerra Mundial aparecieron en toda su crudeza en El gran rebaño (1931) de Jean Giono, cuyas obras muestran un pacifismo militante y una antipatía por la hegemonía de las máquinas.
  
Dadá y Surrealismo
En los últimos años de la I Guerra Mundial surgió en Francia, Alemania, Suiza, España y muchos otros países, un movimiento de jóvenes poetas y pintores que dieron lugar a las vanguardias artísticas. En rebelión contra todas las formas artísticas tradicionales, iniciaron su andadura declarando su intención de destruir el arte. Hacia 1923, algunos miembros del grupo, bajo el liderazgo de André Breton, se separaron del resto y formaron un movimiento, utilizando para denominarlo un término inventado por Guillaume Apollinaire: el surrealismo. Breton, el líder y máximo exponente del grupo, empezó su carrera estudiando medicina. En 1916 influyó en él notablemente Jacques Vaché, que proclamaba su deseo de vivir en permanente estado de aberración mental. 
Por la naturaleza dictatorial de Breton, que chocaba con la independencia de sus miembros, el grupo siempre fue muy cambiante. Algunos de los que pertenecieron, en un momento u otro, al surrealismo se mencionan más adelante. 
Primero dadaísta, Louis Aragon se pasó al surrealismo en 1924 y escribió varios libros de poemas, incluyendo El libertinaje (1924). En 1928, sin embargo, en Tratado de Estilo, atacó los motivos de sus obras. Se hizo comunista en 1930, fue entonces expulsado del movimiento surrealista. Sus novelas Las campanas de Basilea (1934) y Los bellos barrios (1936) le consagraron dentro y fuera de Francia. Durante la ocupación alemana en la II Guerra Mundial, volvió a escribir poesía, en Le Crève-coeur (1941; El quebranto, 1943) y Los ojos de Elsa (1942), para lamentar la derrota de su país. 
En Paul Eluard, el movimiento halló, quizás, a su mejor poeta. Tras un comienzo dadaísta, sus poemas, de Le Necéssité de la vie et la conséquence des reves (La necesidad de la vida y la consecuencia de los sueños, 1921), son modelos de imágenes independientes entre sí. Cuando se unió al grupo surrealista, en 1923, Eluard entrelazó las imágenes en la contemplación del amor como parte del espíritu universal, particularmente en Morir de no morir (1924) y Capital del dolor (1926). 
Philippe Soupault, fundador del movimiento surrealista con Breton, fue desacreditado por los propios surrealistas en 1930 por el contenido de sus estudios Henri Rousseau, le Douanier (1927) y William Blake (1928), en los que se dejaban ver ciertos principios contrarios al movimiento. 
  
Otras maneras y temas
Algunos novelistas emplearon maneras diferentes de expresión, no surrealistas, para describir el espíritu de aquellos tiempos. André Malraux, que había vivido la revolución y la contrarrevolución, refleja una vida sobre la que siempre se cierne la muerte en sus novelas La condición humana (1933), sobre la revolución en China; La época del desprecio (1935), sobre el movimiento marginal anti-nazi en Alemania, y La esperanza (L'Espoir, 1938), sobre la Guerra Civil española. 
El aviador Antoine de Saint-Exupéry llegó a ser considerado el escritor mejor de su generación, con obras como Vuelo nocturno (1931) y Tierra de hombres (1939). El enfoque humanístico de El principito (1943), ha convertido esta fábula amable en libro favorito universal de chicos y grandes. En materia de misantropía absoluta, no se han llegado a superar las novelas de Louis Ferdinand Céline; Viaje al fin de la noche (1932) describe la catástrofe sin posibilidad de alivio, y en Mort à crédit (1936) todas las aspiraciones humanas están sujetas a una cruel ironía. Marguerite Yourcenar, nacida en Bruselas de doble nacionalidad francesa y estadounidense, es alabada por la pureza clásica de su estilo e intelectualidad. Escritora de novelas históricas tales como Memorias de Adriano (1951) y su biografía familiar Recordatorios (Souvenirs Pieux, 1973), fue la primera mujer en 1980, que accedió a la Academia Francesa. En contraste, están las historias populares semiautobiográficas sobre el amor moderno de Françoise Sagan, una de las primeras novelistas que publicó después de la II Guerra Mundial. La primera novela de Sagan, Buenos días tristeza (1954), que ganó el premio de la crítica, fue la que la consagró. 
A Jean-Jacques Servan-Schreiber, fundador del semanario L'Express (1953) y miembro del gabinete del presidente Valéry Giscard d'Estaing en 1970, se le atribuye haber cambiado la opinión pública francesa sobre la guerra de Argelia por sus exposiciones de las atrocidades cometidas por los franceses, Teniente en Argelia (1957). En El desafío americano (1967) alertaba sobre la excesiva influencia de los Estados Unidos en Europa.
  
Existencialismo
En la década de 1940, bajo el liderazgo del filósofo, dramaturgo y novelista Jean-Paul Sartre, una dimensión negativa y pesimista desarrolló el movimiento filosófico y literario llamado existencialismo. La tesis general —expuesta en El ser y la nada (1943) de Sartre— plantea básicamente que la existencia humana es inútil y frustrante, y que el individuo es solamente un cúmulo de experiencias personales. En sus obras dramáticas Las moscas (1943), A puerta cerrada (1944), y Las manos sucias (1948), Sartre se extendió en temas que ya habían sido tratados antes de la guerra en su libro de cuentos El muro (1939). En su trilogía Los caminos de la libertad (1945), intentó mostrar al individuo sin ilusiones y consciente de la necesidad de participar en todas las instancias de la sociedad. La discípula más acérrima de Sartre fue su compañera de toda la vida Simone de Beauvoir, que escribió, entre otras muchas obras, la novela Los mandarines (1954), que trata de un modo encubierto las relaciones personales de algunos de los principales existencialistas franceses. Su obra La ceremonia del adiós (1981) es un homenaje a Sartre. En su día, Albert Camus podría haber sido englobado en el existencialismo, particularmente por su obra Calígula (1944); aunque en sus dos novelas más importantes, El extranjero (1942) y La peste (1947), reconoció la conveniencia y la necesidad del esfuerzo humano.
  
Últimas tendencias
En la década de 1950, dos escuelas de literatura experimental surgieron en Francia. El teatro del absurdo y el antiteatro cuyo claro ejemplo son las obras del rumano de nacimiento Eugène Ionesco, de Samuel Beckett y de Jean Genet. La popular Esperando a Godot (1948) de Beckett, y Los negros (Les Nègres, 1959) y Los biombos (Les Paravents, 1961) de Genet son claros ejemplos de esta escuela, opuesta al análisis psicológico y al contenido ideológico del existencialismo. 
A la vez que el antiteatro, surgió la antinovela o nouveau roman (un término aplicado por primera vez por Sartre a una novela de Nathalie Sarraute) que ha llamado mucho la atención, principalmente las novelas y teorías de Sarraute, Claude Simon, Alain Robbe-Grillet y Michel Butor. Al igual que los dramaturgos, los nuevos novelistas se oponen a las formas tradicionales de la novela psicológica, enfatizando el mundo puro y objetivo de las cosas. 
Entre los escritores que han dominado el panorama literario más reciente destacan los miembros del OuLiPo (Ouvroir de Littérature Potentielle, ‘taller de literatura potencial’), como Georges Perec, Raymond Queneau y Jacques Roubaud, o escritores de la talla de Michel Tournier, Jean-Marie Gustave Le Clézio, Philippe Sollers y Marguerite Duras. 

Escritores actuales franceses. El País
Escritores franceses contemporáneos


En recuerdo al día del libro del año pasado.

Para conmemorar el Día del Libro del año 2016, en el 400 aniversario de la muerte de Cervantes, Universo la Maga, me ha concedido una entrevista como blogera, ya en el mes de febrero, me eligieron entre los 170 mejores blog literarios de España e Hispanoamérica (http://www.universolamaga.com/blogs-de-libros-blogs-literarios/). Hoy es un día muy importante para mí, porque una dedicación totalmente altruista a la que dedico de forma habitual bastante tiempo de mi ocio: la lectura,  se convierte en algo que interesa a un montón de gente.
Gracias a todos por leerme y compartirme.
MJ